25 septiembre 2010

3er ciclo de cine conversa


Crónicas de la Venezuela Saudita

En la década de los '70 el cine venezolano experimentó lo que algunos llamaron el boom del cine nacional. Aparecieron importantes directores como Clemente de la Cerda, Román Chalbaud, Alfredo Anzola y Mauricio Wallerstein, que comenzaron a retratar en sus películas una Venezuela muy lejana al paraíso publicitado por las empresas de turismo y la publicidad de la falsa democracia. Venezuela como país ejemplo para Latinoamérica, por su rápido desarrollo y por su aparente democracia, es desvelada y desvestida de los diamantes de plástico con los que fue disfrazada por las elites asociadas con Estados Unidos. Estos cineastas muestran la realidad de los sectores excluidos del otro boom, el petrolero y derrochista; el del encanto burgués atontado por el dinero fácil y los viajes a Miami. Es un cine abiertamente político, que denuncia la desigualdad y muestra sin adornos la lucha de clases cada vez más encarnizada en el país.

El carácter documental de este cine se enriquece con una propuesta psicológica, que deja ver la preocupación por aproximar al público a su realidad social mediante la construcción de personajes cercanos a la cotidianidad del venezolano. Luego, en la década de los '80, al paso de la caída estrepitosa de la economía venezolana, y junto con la llegada de la TV a color, el cine tambalea en un letargo adormecedor. Las temáticas se acercan cada vez más a lo individual y anecdótico, dejando de lado el rol denunciante y subversivo que venía desarrollando el cine hasta entonces. Esta situación se agudiza en los '90, hasta que a finales de esta década y en cónsono reflejo del desgaste moral y político de los gobiernos de turno, comienzan a aparecer interesantes propuestas de resistencia a la tendencia reinante, como es el caso de Cien años de Perdón de Alejandro Saderman, una sátira de la clase media empobrecida y desesperada por mantener el status quo.

La muestra que presentamos, contiene cuatro filmes críticos de la llamada Venezuela Saudita. Cada uno despliega las realidades crudas y contradictorias de los países explotados y empobrecidos por el sistema colonialista. Asimismo, se acercan a la construcción de una estética de la resistencia, un poco velada por el pesimismo y la falta de orquestación real de las izquierdas luego del aplastamiento de la guerrilla venezolana, pero trasparente en cuanto reescritura del cansancio y la rabia de los oprimidos. Terminamos el ciclo, con una película de fines de los '90, para cerrar así, el lapso que sirvió de mecanismo de contención del pueblo: la Venezuela Saudita y disimulada, que dio paso a la rebelión nacional actual, encaminada por otros derroteros más próximos a la lucha colectiva, organizada y emancipadora.

  
3º Ciclo de Cine Conversa. (Ficción)
Crónicas de la Venezuela Saudita
Octubre. Los viernes a las 8:00pm
Casa de la Amistad Argentina Cubana. Alsina 1744 (por Congreso)

8 de octubre
El pez que fuma (1977)

Dirección: Román Chaulbaud Productora: Gente de Cine C.A Productores: Abigail Rojas, Mauricio Walerstein. Guión:José Ignacio Cabrujas Fotografía:César Bolívar.


Jairo, recomendado por Tobías, su compañero de cárcel, llega al prostíbulo El Pez que fuma en busca de trabajo. Después de algún tiempo logra escalar posición y llega a desplazar a Dimas, el amante de La Garza, la dueña del local. Ante esta situación, Dimas intenta matarlo pero los resultados serán otros a los que planeaba. El pez que fuma es reconocida como una de las películas más importantes de la historia del cine venezolano. Excelentes actuaciones y una puesta en escena en clave melodramática, llena de desamores y boleros, nos llevan a presenciar la lucha por el poder entre dos hombres cuyas vidas se cruzan desde la cárcel hasta al prostíbulo, para volver de nuevo a la cárcel, movidos por una sociedad que relega sus vidas a espacios marginados, estigmatizados y fuertemente vinculados a la violencia. Crítica aguda, estéticamente magistral, de las realidades sociales en las que son olvidadas las periferias urbanas en Latinoamérica. 

15 de octubre
La empresa perdona un momento de locura
(1978)


Dirección: Mauricio Walerstein. Producción: Cinematográfica PROA del Grupo Rentacine. Guión: Rodolfo Santana, Mauricio Walerstein, Alberto Torija, según la pieza teatral homónima de Rodolfo Santana. Duración: 94 minutos.

Mariano Núñez, obrero especializado de 48 años de edad, sufre repentinamente una crisis nerviosa en la fábrica en la que ha trabajado durante veinte años. Los dueños de la fábrica obligados por la amenaza de huelga de los empleados deciden enviarlo a un psiquiatra. Mariano asiste a la terapia y finalmente acepta el homenaje a sus veinte años de servicio, en medio del rechazo de todos sus compañeros. Especie de tragicomedia, la película muestra las duras condiciones de trabajo de los obreros asalariados y arrojados a la rutina y el olvido patronal. La alienación es exasperada en el personaje hasta el grado de rebelarse violentamente contra la fábrica y pasar por loco, por lo que es "normalizado" mediante el poder psiquiátrico y reinserto en la sociedad, pero ya bajo el rechazo tanto de sus compañeros como de sus propios fueros. Doble alienación que neutraliza la subversión de Mariano y de los trabajadores en colectivo.

22 de octubre
Pandemonium, la capital del infierno (1997)

Dirección: Román Chalbaud. Dirección de arte: Carlos Medina. Producción: Arnaldo Limansky y Consuelo Medina. Guión: David Suárez, Román Chalbaud, Orlando Urdaneta
Duración: 100 min.

Sinopsis: Historia grotesca que refleja de manera excepcional el final del periodo conocido en Venezuela como la cuarta república (1958-1998). Muestra la decadencia política, económica y social en que se encontraba inmerso el país, así como las primeras señales de los cambios que ocurrirían luego. La película se inicia con el anuncio: "Esta es la Radio Pandemonium, la emisora de un país en desarrollo... en desarrollo de su miseria." Así lo presenta el locutor y poeta Adonai, desde una radio ilegal que trasmite con altavoces instalados en un edificio abandonado. Su hermano Radames es un exitoso político corrupto que maneja los hilos del poder desde la cárcel. Completan este cuadro Carmín, su ambiciosa madre y Demetria, su hermana de crianza. A partir de estos personajes el director logra mostrar el espíritu y los conflictos de una época de crisis y de desesperanza donde comenzaron a brillar las luces de la rebelión.
La película fue seleccionada para competir en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián en 1997 y obtuvo un reconocimiento en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana.

 29 de octubreCien años de perdón (1998) 
Dirección: Alejandro Saderman. Producción: Alejandro Saderman Producciones (ASP). Guión: Henry Herrera, Carlos González, Luis Zelkowicz, Alejandro Saderman. Fotografía: Hernán Toro. Edición: Giuliano Ferrioli, Patricia Enis. Música:Julio D'Escriván. Duración: 100 minutos

En 1994 Venezuela se adelantó al resto de América Latina en la explosión especulativa. Una banca irresponsable y corrupta quebró en medio del estupor de los ahorristas que se vieron despojados de los ahorros de su vida. Luego de dos décadas de supuesta ebullición financiera, derroche, entrada incalculable de dividendos, de ser estimada como una de las economías más pujantes del continente; la Venezuela saudita desnudó la realidad de un capitalismo despiadado y corrupto. 100 años de perdón es una comedia inteligente que con un giro tragicómico expone la realidad de este momento de la historia económica contemporánea del país y el drama de una clase media que descubrió que Venezuela no era el país que se vendía en los comerciales de televisión de la mano con el bipartidismo hegemónico de esas últimas cuatro décadas. Con profundo humor y situaciones que son llevadas al límite de la cordura, este largometraje de Alejandro Saderman coloca en una nueva perspectiva aquel famoso refrán que da el nombre a la cinta: "Ladrón que roba a ladrón…"